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lunes, 6 de junio de 2011

Los tutores haciendo tutoriales

El uso de la tecnología en las aulas universitarias es una cuestión tan necesaria como reflexionar sobre aquello que detona los aprendizajes.

Preguntarnos qué y cómo aprendemos; cuándo aprendemos de mejor manera; y por qué hay cosas que pareciera que no nos interesa aprender nos lleva a formularnos respuestas que nos indican hacia dónde dirigir la docencia.

Particularmente, en el caso del uso de la tecnología estás preguntas suponen imaginar situaciones en las que es necesario identificar cuáles son los nuevos detonadores del aprendizaje.

Si imaginamos estas situaciones fuera del aula de clase surgen algunas ideas que sin duda cuestionan el rol del docente, porque lo aprendido no depende de que haya alguien que enseñe, tal es el claro caso de las habilidades desarrolladas a partir del uso de videojuegos.

La incorporación de la tecnología en los espacios de clase desplaza el rol del docente porque implica que éste ya no constituye el único referente confiable para el aprendizaje. Por lo mismo, esta condición supone un replanteamiento del ejercicio de las prácticas de enseñanza aprendizaje desde el cual se reflexione sobre el papel del docente.

En este sentido, la tecnología como detonador del aprendizaje supone por tanto nuevas formas de trabajo. Entre las cuales surge una que especialmente reposiciona los ejes de la enseñanza: la tutoría.

Así es como la figura del tutor en el aula, y la existencia de los tutoriales virtuales, constituyen un referente cada vez más indispensable para comprender hacia dónde tiene que perfilarse la figura del docente universitario. Del mismo modo que, a partir de la evolución de los tutoriales es necesario recolocar los objetivos del trabajo en clase y el rol del docente.

Entre las relaciones más evidentes que derivan de estas nuevas condiciones nace aquella que pregunta por cuál es el papel del profesor frente a la posibilidad de trabajar con tutoriales multimedia. Y cuál es el alcance de los tutoriales multimedia en el salón de clases.


Originalmente, se discutirá mucho acerca de que la labor docente no puede ser suplantada, sin embargo, es claro que hay evidencia de que esto no solo es posible si no a veces deseable por parte de los alumnos. Es decir, los estudiantes indican ya, y con mucha exigencia en algunos casos, cuando algo en clase pudieron haberlo aprendido por su cuenta.

Por otra parte, a partir de la definición de los tutoriales, puede pensarse que efectivamente los profesores son tutores, porque cumplen con este ejercicio de aleccionar que conduce al alumno a través de las características y funciones más importantes de cosas por medio de ejercicios, procesos, diseños, lenguajes y más.

Pero aquí de lo que se trata es de ir más allá en la identificación de los elementos que intervienen en la función detonadora. En este sentido, el hecho de que la tutoría virtual puede incluir una plataforma multimedia, que posibilita la comprensión de aplicaciones que en otros tiempos estuvieron solo a cargo de maestros que podíamos ver cara a cara y entender mediante la explicación y el diálogo directo, nos coloca frente a la posibilidad de vincular contenidos de recursos diversos. Y tan potencialmente ricos en relaciones que alcanzan construcciones solidas como referentes explicativos.

La efectividad de los tutoriales multimedia cuestionan la presencia. Pero la necesidad de los humanos ha significado siempre una reflexión respecto a su implicación en las aplicaciones tecnológicas, debido a que por un lado la ausencia de personas facilita la vida y disminuye los costos; y por otro, la ausencia de personas cuestiona el desarrollo y conlleva a otras cuestiones que pueden suponer relaciones más profundas.

En este caso, el avance de las aplicaciones tecnológicas invita a pensar la labor docente cada vez más centrada en el desarrollo de la didáctica. Particularmente, en el caso de los tutoriales está significando un desplazamiento hacia al terreno de la producción multimedia.

Esta implicación didáctica requiere de funciones que asocien la pericia de la enseñanza aplicada al diseño de una serie de pasos que van aumentando el nivel de dificultad y entendimiento. Y para los cuales sería ideal que un pedagogo interviniera para indicar cuál es la secuencia lógica para que el usuario entienda todas las partes del proceso.

De igual manera, desde el punto de vista del consumo o la utilización de tutoriales ya elaborados, la evaluación de los mismos requiere por parte del docente del desarrollo de criterios con los cuales los usuarios – alumnos codifiquen la cada vez más creciente cantidad de materiales de este tipo.

Tanto el uso como la valoración de los tutoriales supone el conocimiento de herramientas audiovisuales para la educación, que pueden utilizarse como complemento de plataformas virtuales institucionales como es el caso del sistema Moodle, o como materiales de consulta en la web, en espacios gratuitos de mucho flujo informacional como en You Tube. O bien relacionados con materiales para la realización de videos, audios o el manejo de imágenes, tales como Windows maker o Imovie.

En cualquier caso, los tutoriales incluyen una lógica de trabajo que fomenta la independencia y acompañar la clase con un conjunto de tutoriales puede ser una buena opción para complementar los materiales de apoyo y la bibliografía a disposición de los alumno.

Igualmente, la didáctica implícita en ellos es de vital importancia para mantener activo al estudiante. El objetivo también es despertar la curiosidad.



Los tutoriales virtuales se conciben para la elaboración de actividades individuales, en los que uno (el que sabe) indica a otro (que no sabe) lo que tiene que hacer. Sin embargo, nada impide que se diseñen para la realización de tareas colectivas. En donde uno o varios (indiquen a otro o a otros) lo que pueden hacer.

Hasta ahora no sabemos cuál es el impacto real de los tutoriales virtuales en nuestro país, ni respecto de lo que pasa en otros lugares. Tampoco conocemos las áreas de conocimiento en las que tienen mayor incidencia. Lo que sí podemos considerar es que es un hecho que en México igual que en todo el mundo su consumo crece día con día. Y éste poco a poco va constituyendo una opción viable para la gente que quiere aprender, por lo que no es ocioso pensarlo a la par de la oferta educativa institucionalizada.

La producción de tutoriales deja al descubierto que el principal reto de pensar la tecnología como detonador del aprendizaje, consiste más que nunca en retomar la educación desde un punto de vista que nos permita focalizar en las habilidades y los recursos que están en el núcleo de la actividad docente, que no significan otra cosa que retomar la didáctica.









Escrito por: Gabriela Solano y Cecilio González

El Rey Piteo (postmoderno). El adulto mayor y la docencia ante las TICs









Por

Hilda Valencia
Rocío de Miguel
y Héctor Aguilar
6 de Junio de 2011














Introducción

¿Me pregunto qué sería de Teseo ante el minotauro sin las lecciones de vida que en su niñez y juventud, le dio su sabio abuelo y tutor Piteo, rey de Corinto?
Este artículo surge de la inquietud de rescatar la historia de los últimos 30 años en la docencia en cuanto a recursos didácticos, así como de intentar reflexionar las formas de impedir que se pierda la sabiduría de Maestros(as) que han acumulado conocimientos y reflexión por muchísimos años y su propia experiencia.
Lo anterior me llevó a caer en un tema también crítico en la actualidad y es el de la inclusión de los adultos mayores en el uso de las herramientas tecnológicas con las que contamos en la actualidad y cómo estas generaciones de individuos de la tercera edad han tenido que seguir aprendiendo el uso de recursos (controles de TV, teléfonos móviles, autos con electrónica, etc.) y cómo esto demanda un aprendizaje continuo en una edad en que el cerebro no está en las mejores condiciones neurológicas para el aprendizaje y el ajuste al cambio.


Época de la tecnología educativa o un eterno presente
Dice Paulo Freire “El hombre no sólo está en la naturaleza, sino que la transforma.” La historia humana habla de esas transformaciones, baste observar el proceso de la vida nómada a la sedentaria, de la piedra a la rueda y de ésta a la computadora. La técnica, ese conjunto de máquinas en funcionamiento, aparece como fruto de la actividad humana como un eterno presente, medio para la realización de los fines del ser humano y con treinta años de docencia quiero, a mi modo, hacer un recuento de la interacción con mis alumnos y el uso de tecnología como recurso didáctico.
Estoy en la docencia formal a nivel universitario desde 1979. En aquel tiempo utilizábamos las diapositivas como apoyo didáctico y al entrar a la primera universidad en la que colaboré, debí tomar un curso de cómo hacer diapositivas, después se facilitó mucho la interacción con el alumno al utilizar los acetatos. La diferencia era que en general, las diapositivas eran más caras y los proyectores también, así que se elegían diseños y cuadros esquemáticos muy bien hechos e incluso artísticos, los acetatos eran más económicos y se hacían más rápido, excelentes para tablas y diseños sencillos, más aún se podían hacer en el momento con plumones para acetatos y la exposición no tenía límite de tiempo, a diferencia de las diapositivas que se quemaban si duraban mucho ante el foco del proyector, este pequeño cambio permitió que se pudieran discutir los asuntos presentados en el acetato y facilitar la participación del alumno a diferencia de las diapositivas que propician la intervención del profesor tipo cátedra, unilateralmente.
Con el advenimiento de una pantalla transparente que se colocaba sobre el proyector de acetatos y posteriormente el “cañón”, se podía estar escribiendo y proyectando de la computadora al grupo y enseñar así los programas de computación directamente en el salón aún en ausencia de computadoras disponibles. Después se utilizó también para escribir en Word, Excel y al final el Power point y esto hizo más dinámicas las clases.
Cuando iniciaron las conexiones por Internet, era maravilloso poder entrar a bibliotecas de otros países y conectarte con profesores en algún lugar del mundo y en un intercambio mucho más rápido y eso lo pudimos compartir con nuestros alumnos.
Después se perdió cualquier distancia entre profesor y alumno, porque allí sí, cuando fue masivo el acceso a Internet, se tuvieron las computadoras personales al alcance de cualquiera y, por supuesto, eran mejores equipos los de los alumnos y ellos tenían más tiempo de aprender y probar las nuevas herramientas, entonces sí ya los profesores tuvimos que bajar del pedestal y pedir ayuda a nuestros alumnos y aprenderles muchísimo.
Margaret Mead (1970), estableció una importante distinción para entender las relaciones entre generaciones respecto a procesos de aprendizaje. Ella se refiere a una cultura post-figurativa como aquella en la que la joven generación lo aprende todo de la generación vieja, por decirlo así, la época en la que como docente usaba las diapositivas. Las culturas co-figurativas, en las que los individuos aprenden las pautas de conducta de sus iguales, época de los acetatos. Y las culturas pre-figurativas, aquellas en las que las generaciones adultas aprenden también de las más jóvenes.
Y en este contexto actual, donde son los jóvenes quienes marcan las iniciativas se exige una tarea compleja para un profesor adulto mayor, a saber, un cambio de cultura escolar. Esta postura nos convirtió en una “comunidad educativa” y como tal, a todos nos ha implicado nuevos retos. Retos de un mundo en donde, a decir de Paulo Freire, todos sabemos algo sobre algo y todos ignoramos algo sobre algo.
El empleo de las TICs como herramienta educativa implementada por un profesor adulto hacia una generación mucho más joven lo coloca, por un lado, en situación de horizontalidad y por otro, como si fuera una paradoja, en una interacción distal con el alumnado.
Echeverría (2001) comenta que tanto la distancia como el carácter reticular del espacio creado por las TICs para el aprendizaje son las características mas relevantes y que si bien la Web no es una entera novedad dado que anteriormente se empleaban la radio y televisión como herramientas unidireccionales para la obtención de la información, la integración de otros elementos como la bidireccionalidad de la comunicación amplían el potencial de la herramienta para el aprendizaje.

Neofilia y neofobia
Todo lo anterior ha sido, de alguna manera, un recuento de ajuste al cambio en el actuar del profesor ¿Qué retos encontramos dentro del tema del ser docente cuando se es mayor de 60 años y la realidad de las TIC está frente a nosotros?
El miedo a lo desconocido. Citando a Desmond Morris, del retrato zoológico del homo sapiens que realizó en su obra “El mono desnudo” (2004, p.153), extraigo el siguiente párrafo:


En todo comportamiento exploratorio, sea artístico o científico, se desarrolla el eterno combate entre los impulsos neofílico y neofóbico. El primero nos empuja a nuevas experiencias; nos hace buscar afanosamente la novedad. El segundo nos retiene, hace que nos refugiemos en lo conocido. Nos hallamos constantemente en un estado de equilibrio inestable entre las atracciones opuestas del nuevo estímulo excitante y del antiguo y familiar. Si perdemos nuestra neofilia, nos quedaremos estancados. Si perdemos nuestra neofobia, corremos hacia el desastre. Este estado de conflicto constituye la base de todo nuestro progreso cultural.


Cada vez es un reto mayor romper estructuras en esta época de cambios relámpago, repentinos y efímeros ¿cómo se adapta un adulto mayor a esta postmodernidad?
Educarse y educar en la incertidumbre, es una propuesta de Edgar Morín (1999) para la educación de este milenio y quizá sea éste el planteamiento más pertinente para la escuela del presente. Veamos sino lo es cuando un profesor, ya adulto, trabaja en la trinchera de un aula cualquiera en donde, por una parte, nuevas herramientas tecnológicas permiten un intercambio más rápido, trabajos pirateados pero también trabajos y materiales originales que se han puesto a disposición de la comunidad mundial para que sirvan de apoyo y ahorren tiempo y recursos a otros y el conocimiento circule libre y fácilmente. Cuando, por otra parte, ya se habla de los diferentes procesos de aprendizaje que se emplean debido a la integración de las TICs en la enseñanza por ejemplo:

a) Habilidades del lenguaje que se ven afectadas de manera directa: el leer y el escribir. La diversidad de estilos de texto y los lenguajes para comunicarse son presentes como efectos del uso de las TICs. El uso de acrónimos en el chat o en mensajes de texto. El abreviar palabras y de escribir de una manera más sicunta son algunos de los aprendizajes de procesar la comunicación de manera diferente.


b)Los jóvenes internautas de la Web “surfean” y escanean textos e imagenes. Discriminan, contrastan, comparan, analizan, resumen, categorizan en cuestión de minutos la información para retenerla o desecharla, al fin del cuento vivimos en la cultura del “úselo y tírelo.”


c) El aprendizaje en grupos y mediado por las tecnologías representa una herramienta con doble arista: el aprendizaje que logran los alumnos en lo individual y lo que el colectivo aprende en común.


Monereo y Pozo (1999) en el apartado de “El reto de ser un buen profesor universitario: “cuando saber no es suficiente” se cuestiona si serán los profesores universitarios poco a poco reemplazados por conferenciantes virtuales que por fin, dictarán clases verdaderamente magistrales. A lo que responde con palabras de Landa “cualquier profesor que pueda ser sustituido por algún dispositivo tecnológico merece ser sustituido por él.”
¿En esta vorágine de situaciones y procesos en cascada el profesor perplejo sólo se quedará mirando?
Con estos cambios a cuestas en un periodo breve de tiempo ha hecho que un mismo individuo (no necesitó ser un cambio generacional) haya tenido que moverse tanto en lo tecnológico como en su postura personal ante la educación, que hoy se le define como competencia tecnológica: la unión de los saberes de los profesores con los conocimientos sobre el empleo de las tecnologías (Cabello y Moyano, 2002).

Romper la brecha digital
Esta nueva realidad demanda a un profesor adulto mayor un aprendizaje continuo en una edad en que el cerebro no está en las mejores condiciones neurológicas para el aprendizaje y el ajuste al cambio, pues “se borran las cosas de la memoria,” ya que afronta numerosas restricciones físicas y mentales como la disminución de la capacidad visual, o el número creciente de enfermedades crónico-degenerativas, como la artritis. Estos padecimientos propios de la edad plantean todavía más obstáculos a vencer en el proceso de aprender y dominar las TICs.
Como contraparte, Ortiz (2007) señala que la mejor manera para que los adultos maduros aprendan – y la mejor manera de ejercitar sus cerebros – es cuestionando supuestos largamente establecidos para ellos, y haciendo cosas nuevas. Al cuestionar supuestos se ejercitan circuitos neuronales que llevan mucho tiempo establecidos, y se crean nuevos, de ahí que diversos programas para la atención de adultos mayores a nivel mundial recurran al uso de las tecnologías a favor de la psicoactivación. "Funciona como un gimnasio, uno puede venir a utilizar estos programas para ejercitar la mente y estar en forma, “comenta un adulto mayor al participar en clases de computación, en tal sentido, recomendamos visitar la siguiente página http://hdl.handle.net/10401/1776 en donde se da cuenta de una experiencia cubana en informática y psicoactivación en el adulto mayor.
Hoy puede decirse que la mayoría de usuarios de computadoras y de Internet en México oscila entre los 6 y 20 años de edad y nació en la era de las telecomunicaciones; por el contrario, los usuarios mayores de 60 años son minoría; no obstante, cada vez son más, lo que ayuda a disipar el estereotipo occidental hacia este grupo poblacional ya que demuestra su capacidad para continuar aprendiendo y adaptándose al envejecimiento.

Teseo crece guiado por su sabio abuelo Piteo.
Cabello y Moyano (2002) sugieren que la integración de las TICs en un aula es más efectiva y placentera para el educando cuando esta mediada por estrategias de capacitación para sus usos. Aquí uno de los retos sería el no perder el contenido de los conocimientos, el acervo de la ciencia y los valores, por la implementación de nuevos enfoques educativos y las herramientas tecnológicas para su intercambio. En ocasiones parece más importante la forma que el contenido.
Desde un enfoque sociocultural, entiendo que la palabra docente (profesor o maestro) no es consistente con la teoría, entonces se habla de mediador y creo que el rol del profesor/maestro ha cambiado significativamente al permitir las TICs en el aula. Su rol presente es de tutor; aquel individuo que promueve el desarrollo del estudiante a través de una mediación con el conocimiento y con el entorno. El tutor está cerca del alumno para los momentos en que requiere su apoyo y lo retira una vez que se consolida el aprendizaje. Un tutor guía, aconseja, encausa, retroalimenta y motiva a los alumnos a seguir indagando y expandiendo su saber y su hacer en el campo de estudio y yo me pregunto ¿un profesor abuelo, en la trinchera de un aula cualquiera, estaría lejos de concretar todo ello?
Como palabras finales, que no intentan dar respuesta a la pregunta anterior, puedo decir que la profesión del maestro implica, independientemente de su edad, a un ser que está en movimiento, que duda y sabe, que busca y renuncia al elegir, sufre y goza; piensa y actúa y en el acto de enseñar, también aprende.

Referencias


ECHEVERRÍA, J. (2001): Educación y nuevas tecnologías: el plan europeo e-learning, en Revista de Educación No. Extraordinario. Globalización y educación. Madrid: MEDC
CABELLO et al (2002): Tic y educación. Competencias tecnológicas y capacitación para la apropiación de las tecnologías. BA, Argentina: Universidad Nacional de Gral. Sarmiento. http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n49/bienal/Mesa%2013/PonenciaRoxanaCabello2.pdf
MEAD, Margaret (1970): Cultura y compromiso. Estudio sobre la ruptura generacional. Barcelona: Gedisa.
MONEREO y Pozo (1999): La Universidad ante la nueva cultura. Enseñar y aprender para la autonomía. España: Ed. Síntesis 1999.
MORIN, E. (1999): Los siete saberes necesarios para la educación del futuro: UNESCO
MORRIS, Desmond (2004): El mono desnudo. España: Debolsillo.
ORTIZ, María (2007): La informática y el adulto mayor. http://www.uv.mx/cienciahombre/revistae/vol20num3/articulos/informatica/index.html

Cómo impactan las Tecnologías de Información en la Psicología Educativa.

Por Luis Javier Mariscal González



La enorme y aún creciente variedad de tecnologías de información y comunicación (TIC’s) de la actualidad nos hacen preguntarnos irremediablemente, sobre todo a aquellos que nos desenvolvemos en la actividad docente, si éstas pueden ser un factor potenciador en el proceso de enseñanza-aprendizaje, pero cuando queremos estructurar esa idea nos percatamos que muchos conceptos parecen escapar a nuestro conocimiento ya que de pronto no sabemos ni por dónde empezar. Y es por eso que, partiendo de conceptos fundamentales de Psicología Educativa, este artículo pretende darle un poco de forma a una estrategia para implementar con éxito las TIC’s en la labor de la enseñanza. Lo primero que debemos tomar en cuenta es que para entender las características del aprendizaje en la niñez, adolescencia, adultez y vejez, los psicólogos educacionales elaboran y aplican teorías acerca del desarrollo humano, que no es otra cosa que aquellas etapas por las cuales las personas pasamos a medida que maduramos. Las teorías del desarrollo humano describen cambios en las habilidades mentales (cognición), roles sociales, razonamiento moral y creencias acerca de la naturaleza del conocimiento. Es decir, cada persona tiene un conjunto de características y capacidades que sumadas la hacen diferente a los demás. Estas diferencias individuales, que surgen del constante aprendizaje y desarrollo, se manifiestan en factores como la inteligencia, la creatividad, el estilo cognitivo, la motivación y la capacidad de procesar información, comunicarse y relacionarse con otros sujetos. Por tanto, de primera instancia identificamos que el ser humano tiene por lo menos 4 momentos durante su vida en que la manera de aprender requiere de estrategias distintas. Para efectos generales de la labor docente, abordaremos las etapas en las que las personas nos desenvolvemos comúnmente como estudiantes e identificaremos los tipos de tecnologías, y cómo utilizarlas, para reforzar la función de aprendizaje. Además, no solo se trata de una cuestión oportunista el aprovechar las actuales tecnologías en la labor educativa, sino que en realidad ya es un compromiso, como lo llega a afirmar A. Meléndez (1995): “la educación se encuentra en una encrucijada, pues se está derrumbando el método prevaleciente y milenario basado en la recepción pasiva del conocimiento en el aula de clases, incluso la noción de aprendizaje también está cambiando debido a la explosión de la información o del conocimiento, ya que la preparación universitaria del futuro profesional está siendo reconsiderada por la imposibilidad de aprender el contenido entero de una disciplina en su preparación de pregrado, sino que debe desarrollar la capacidad de aprender”. De acuerdo con dicho autor, esta situación se puede enfrentar con éxito con el uso de las nuevas tecnologías y en especial de la Informática. La interacción específica y peculiar con la computadora personal como medio de enseñanza le imprime un nuevo matiz y una dinámica novedosa al proceso de enseñanza-aprendizaje.


La psicología del aprendizaje.


En la educación tradicional, sobre todo en la de nuestro país, el modelo educativo consiste en un proceso estandarizado para todos los alumnos, es decir, sin importar cuáles sean las características personales de los educandos a todos se les administra la misma cantidad de información con la misma metodología, lo cual podríamos pensar que resulta lógico ya que sería muy complicado establecer una educación personalizada para tantos estudiantes, pero si reflexionamos un poco, podremos percatarnos de que existen otros ámbitos, principalmente empresariales, donde se ha logrado individualizar y segmentar la atención a las personas a través de las TIC’s, entonces ¿por qué no hacer lo mismo con la educación? Y es aquí donde comienza el reto de establecer toda una metodología apoyada por las tecnologías de información que complemente los elementos de la educación convencional para extender los alcances y lograr una enseñanza más adaptada a las necesidades individuales de cada estudiante y profesor. Pero primeramente para lograr entender cómo aplicar las TIC’s en estos rubros, debemos conocer cuáles son los factores psicosociales que se deben considerar para llegar a establecer diversos perfiles de enseñanza, basándonos en las formas de aprender, las etapas que tiene el aprendizaje y la relevancia de una motivación apropiada.


Las formas de aprender.


El modelo del Cono de la Experiencia (Dale, 1966) plantea que según la manera en que las ideas son transmitidas, estas pueden ser más fácilmente entendidas y retenidas. Observemos la siguiente figura:




Este modelo plantea que la forma más limitada de aprender, por su corto alcance, es mediante la explicación oral, que resulta ser la más recurrida en nuestro esquema de enseñanza, pero la misma puede irse complementando creativamente para escalar los diversos niveles señalados, y si es posible, llegar a la estrategia más efectiva de aprendizaje que resulta ser la experiencia directa, sobre todo cuando cometemos errores y los enmendamos.

Por tanto, en cada uno de los niveles propuestos en este cono o pirámide, podemos utilizar la tecnología informática para reforzar principalmente lo relacionado con símbolos visuales, imágenes, filmes, videos, simulaciones y recorridos virtuales, logrando así ampliar el rango de efectividad de la experiencia educativa.


Las etapas en el aprendizaje.

Abordaré brevemente dos etapas básicas en el desarrollo de las personas en las que los profesores debemos considerar la forma en cómo se aprende, me refiero a cuando se trata de niños y cuando se trata de jóvenes. Sabemos que lo más efectivo en el aprendizaje de los infantes es utilizar recursos lúdicos dada su incontrolable tendencia a estar jugando y explorando todo el tiempo, pero ahora además tenemos que tener en cuenta que los niños de hoy son probablemente la generación más sofisticada que jamás haya existido (Richard Gerver, 2010). Tal afirmación se debe a que en la actualidad los pequeños estudiantes tienen acceso de manera inmediata a una infinita cantidad de información a través de los medios de comunicación, lo que los tiene expuestos continuamente a adquirir nuevas conocimientos y experiencias que para generaciones anteriores resultaba muy complicado acceder, por tanto, hoy más que nunca la atención de la enseñanza debe enfocarse en administrar toda esa información a la que están expuestos y mostrarles cómo aplicar el conocimiento de manera relevante en su vida.

En cuanto a los jóvenes estudiantes de niveles como bachillerato y licenciatura, desde mi experiencia he identificado 4 aspectos principales en los que el docente puede implementar las TIC’s para reforzar el proceso de enseñanza-aprendizaje:


  • Para enriquecer las clases con recursos multimedia
    - Utilizar videos, animaciones, simuladores, etc. para hacer más gráfica, comprensible y entretenida la clase


  • Para mantener comunicación con sus alumnos
    - Retroalimentar y proporcionar asesoría de manera individualizada, así como estimular el trabajo colaborativo y mantener la motivación.


  • Para facilitar la información a los estudiantes
    - Proporcionar recursos de información de la materia (contenidos) para que cada alumno los acceda y pueda avanzar a su propio ritmo


  • Para evaluar y medir el aprovechamiento
    - Aplicar exámenes electrónicos y generar las calificaciones parciales de manera que pueda identificarse en forma inmediata el nivel de aprovechamiento de cada estudiante.


Como reflexión, considero que en los casos de la educación para niños la utilización de recursos multimedia de manera creativa es lo más efectivo, ya que normalmente los alumnos de este nivel respetan y siguen sin cuestionamientos las instrucciones del profesor, mientras que en la educación a los jóvenes resulta primordial mantener una comunicación individualizada y un seguimiento a los indicadores de aprovechamiento debido a que los alumnos de esta etapa pierden fácilmente el enfoque de las clases y tienen una tendencia constante a la búsqueda de atajos para la obtención de calificaciones satisfactorias.

La motivación para aprender.


Antes de cantar victoria y confiarnos en que una clase enriquecida con variados recursos informáticos será exitosa, tenemos primeramente qué asegurarnos de que los aprendices están debidamente motivados. La motivación es un estado interno que activa, guía y sostiene al comportamiento. Las investigaciones que la psicología educacional realiza al respecto están relacionadas con la voluntad o deseo que los estudiantes poseen al momento de realizar una tarea, el nivel de interés y motivación intrínseca así como las metas personales que guían su comportamiento. Una forma de la teoría de la atribución desarrollada por Bernard Weiner describe cómo las creencias que los estudiantes poseen acerca de las causas de sus éxitos o fracasos académicos afectan sus emociones y motivaciones. Por ejemplo, cuando los estudiantes atribuyen un fracaso a una falta de habilidad y la habilidad es percibida por ellos como incontrolable, experimentan emociones de vergüenza, se sienten turbados y consecuentemente su esfuerzo decrece, mostrando resultados inferiores que los puede llevar a la deserción escolar. En cambio, cuando los estudiantes atribuyen la falla a una falta de esfuerzo y éste es percibido como controlable, experimentan sensaciones de culpa y en consecuencia incrementan el esfuerzo puesto para desarrollar la tarea, mejorando su desempeño. Por tanto, ¿cómo podemos lograr que aquellos estudiantes que no están rindiendo adecuadamente en nuestro curso se percaten de que esto se debe a que no se están esforzando lo suficiente? Nuevamente podemos recurrir a la impresionante capacidad de comunicación y medición de indicadores que tienen las tecnologías de información, así como a la retroalimentación inmediata que los profesores podemos proporcionarles oportunamente.


La necesidad de nuevas metodologías para la enseñanza.

Hemos estado analizando las TIC’s más apropiadas para reforzar el proceso de enseñanza-aprendizaje, pero resulta necesario también cuestionarnos si, como profesores, requerimos de competencias específicas para implementarlas o si solo se requiere adoptar nuevas prácticas pedagógicas. Para lograr entender cómo establecer nuevas estrategias de enseñanza resulta apropiado reconocer que el rol del profesor ha cambiado, entender que la computadora personal es una herramienta potenciadora y que ahora es posible que cada estudiante establezca sus propios alcances en el aprendizaje.


El rol del profesor.

Cuando se menciona a la computadora personal básicamente se está planteando el software educativo, como lo son los sistemas tutoriales, los sistemas de ejercitación y práctica, así como los simuladores, etc. De igual forma se presupone que esta forma novedosa de aprendizaje exige una alfabetización computacional que no debe iniciarse en la universidad, sino que el estudiante la adquiere en las enseñanzas precedentes, pero ¿qué pasa con el profesor?

Los nuevos entornos de enseñanza-aprendizaje exigen nuevos roles en profesores y estudiantes. Por ejemplo, la perspectiva tradicional en la educación superior del profesor como única fuente de información y sabiduría y de los estudiantes como receptores pasivos, debe dar paso a papeles bastante diferentes. La información y el conocimiento que se puede conseguir en las redes informáticas en la actualidad resulta ingente. Cualquier joven estudiante, utilizando Internet, puede conseguir información de la que su profesor tardaría meses en disponer por los canales tradicionales. La misión del profesor en entornos vastos en información debe ser la de facilitador, la de guía y consejero sobre fuentes apropiadas de información, la de creador de hábitos y destrezas en la búsqueda, selección y tratamiento de la información, así como en el trabajo colaborativo y el aterrizaje con la realidad. En estos entornos, la experiencia es más importante que la propia información, accesible por otros medios más eficientes. Los estudiantes, por su parte, deben adoptar un papel mucho más comprometido en su formación, no sólo como meros receptores pasivos de lo generado por el profesor, sino como agentes activos en la búsqueda, selección, procesamiento y asimilación.

Las nuevas herramientas.


Las recientes tecnologías informáticas aplicadas a la educación son denominadas inteligentes porque se ha demostrado que la implicación atenta y voluntaria en una tarea obliga a los estudiantes a agilizar su inteligencia, a generar mayor número de deducciones originales y a memorizar más y mejor el material de aprendizaje (G. Salomon, D.N. Perkins y T. Globerson, 1992).

Se plantea también que la computadora personal constituye un amplificador intelectual del estudiante, una especie de instrumento de la mente porque podría modificar las funciones mentales de dos maneras: alterando la base de conocimientos de la persona y alterando las operaciones aplicables a dicha base de conocimientos (D. Olson, 1989). Es decir, constituye una herramienta que facilita y potencia la búsqueda, la experimentación y la adquisición de los conocimientos de manera inmediata.


Personalización y Alcance.

Sabemos que una de las características más poderosas que tienen las TIC’s es la facilidad con que masifican la información, aspecto que debe aprovecharse en la enseñanza no solo para alcanzar a más estudiantes, sino para implementar un proceso individualizado en el seguimiento de cada uno de ellos.

L. Maldonado y otros (1995) se refieren a las posibilidades de las técnicas del hipertexto y de la hipermedia en la educación como vía para el desarrollo de habilidades de estudio auto-dirigido, uno de los aprendizajes más necesarios en la actualidad y uno de los menos desarrollados por los sistemas tradicionales de enseñanza. El hipertexto permite a los estudiantes individualizar el proceso de adquisición del conocimiento, así como interactuar con nueva información de la manera más significativa para cada cual, con la utilización de mapas conceptuales a través de los conceptos y sus relaciones. Lo fundamental deben ser las interacciones educativas, pero de una manera personalizada y no de manera homogénea, pues no todos irán en la misma dirección ni llegarán igual de lejos, ya que el alumno es un apropiador activo del conocimiento mediado por estas tecnologías informáticas (D. Newman, 1992).

E. Iglesias y G. Ruiz (1992) abundan sobre los hipertextos en la educación considerando que poseen una fundamentación psicológica, ya que su forma de organizar la información se asemeja al funcionamiento de la mente humana. Además, estimulan un aprendizaje significativo y un procesamiento efectivo de la información, así como el desarrollo de habilidades metacognitivas, tales como de planificación, predicción, verificación, comprobación de la realidad y el control de las acciones. Los hipertextos también desarrollan la flexibilidad cognitiva, pues permite a los alumnos reordenar las secuencias de los materiales de instrucción de forma personal, proporcionando múltiples posibilidades de estructurar y conectar los elementos del conocimiento.

Por otra parte, R. Contreras y M. Grijalva (1995) abordan que la tecnología multimedia permite establecer clases virtuales con un espacio y tiempo diferentes y así lograr una adaptación al ritmo de aprendizaje del alumno, mayor libertad de movimiento dentro de la información, un aprovechamiento óptimo del tiempo y un uso más significativo de la información. En este esquema al alumno se le exige autodisciplina, responsabilidad, organizar mejor su tiempo, capacidad de búsqueda y de análisis de la información y un autoaprendizaje efectivo. Factores mucho más relevantes que el conocimiento mismo.

En relación con los procesos mentales, al ser dicha tecnología una combinación de texto, arte gráfico, sonido, animación y vídeo, el ser humano es capaz de retener (Cevallos, 1990, citado por R. Contreras y M. Grijalva, 1995):


- un 20% de lo que escucha
- un 40% de lo que ve y escucha
- un 75% de lo que ve, escucha y practica.


Y esta nueva información es almacenada en la memoria a corto plazo (MCP), donde es repetida hasta que esté lista para ser almacenada en la memoria a largo plazo (MLP). Esta combinación de la información y las habilidades en esta memoria a largo plazo permiten desarrollar estrategias cognoscitivas o habilidades para tratar tareas complejas.

Las instituciones que ofrecen formación presencial están comenzando a utilizar las nuevas tecnologías como recurso didáctico y como herramienta para flexibilizar los entornos de enseñanza-aprendizaje. No es descabellado pensar en programas mixtos en los que los estudiantes asisten a unas pocas clases y siguen formándose en sus casas o puestos de trabajo a través de los recursos en línea, comunicándose con sus profesores cuando lo necesiten. Este grado de flexibilidad permitirá que muchas personas con obligaciones familiares o laborales puedan seguir formándose a lo largo de sus vidas, siempre y cuando tengan la motivación y disposición adecuadas.


Conclusión.

Hoy más que nunca es necesario revolucionar las metodologías educativas tomando en cuenta las características psicológicas de las nuevas generaciones y aprovechando todo lo que ofrece la era tecnológica que nos ha tocado vivir. El profesor deberá olvidarse de su papel de “sabelotodo” para convertirse en un administrador, dosificador, orientador, motivador y guía de sus alumnos para encausarlos en una dinámica de enseñanza donde lo más importante es vivir el proceso educacional en el que día con día irán experimentando y descubriendo nuevas formas de aplicar el conocimiento, y donde perderá sentido un resultado final representado por una calificación donde todos los estudiantes son tipificados de acuerdo a una fría escala de evaluación.


Les comparto el siguiente video:




Referencias.


• http://es.wikipedia.org/wiki/Psicolog%C3%ADa_educativa
• http://www.psicologia-online.com/ciopa2001/actividades/18/
• http://peremarques.pangea.org/tec.htm
• http://dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_articulo?codigo=126191&orden=0
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